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En la corte del Rey Necrófago

16 Nov

 

– William, esto me da mala espina – dijo el joven ayudante mientras sostenía el candil en todas direcciones, asustado.

– Déjate de tonterías, Todd – contestó el hombre, visiblemente más decidido. – Estas ruinas son lo más gordo que hemos encontrado en nuestra vida. Seguro que encontraremos algo que valdrá mucho dinero.

– Mi abuela dice que este lugar está maldito – prosiguió asustado Todd – Dice que nadie se acerca aquí desde los tiempos de su bisabuela.

– Supersticiones, eso es todo. – concluyó William mientras terminaba de apartar una pesada roca con una palanca de metal.

Ambos exploradores entraron en una sala mucho más amplia desde los túneles. El suelo era de mármol oscuro y veteado, de buena calidad. Las paredes estaban ornamentadas por maestros enanos y aunque antiguas y cubiertas de moho y desperdicios era evidente que antaño fueron ricas y ostentosas. William contuvo la respiración un segundo al ver un brillo lejano a la luz de su farol y se acercó con paso apresurado. Enseguida pudo notar que el origen de ese resplandor era una enorme montaña de oro, tesoros y piedras preciosas. Ni en sus más locos sueños imaginó jamás un botín semajante, y se arrodilló hundiendo las manos en la base formada por monedas de oro. Una sonora carcajada, en algún punto en el júbilo y el éxtasis salió de su garganta, resonando en la cavernosa estancia.

– ¡Te lo dije, estúpido!. ¿acaso no te lo dije? ¡ SOMOS RICOS ! – se detuvo un segundo para mirar a su compañero pero no le encontró en la negrura. Sólo pudo ver su candil arrojado en el suelo. – ¿Todd? – preguntó, dubitativo.

– ¿Quiénes son, mis niños? – respondió una voz desde el techo, una voz áspera y ronca, casi animal.

William apuntó con su luz al techo y allí pudo ver cómo una criatura de aspecto humanoide sostenía el cadáver de su amigo, claramente exangüe, en una mano sin apenas esfuerzo y con el resto de sus extremidades se sujetaba al techo. Sus ojos amarillos le miraban con curiosidad. Un terror sin nombre recorrió la espalda del hombre, paralizándolo.

 

-He preguntado quiénes son y no responden – prosiguió la criatura desde las alturas – Se han perdido las viejas costumbres de la educación y la cortesía, mis niños. Cuando éramos hombres, las personas no se presentaban así como así en palacios ajenos, sin invitación y luego no respondían a las preguntas de su señor.

 

William llevó la mano a su espalda lentamente y empuñó su cuchillo sin sacarlo de la funda, preparado para defenderse. Trató de calmar su respiración y centrar sus sentidos. Al hacerlo, reparó en que a su alrededor habían comenzado a congregarse cientos de siluetas grotescamente humanoides, justo en el límite de la luz.

 

– Adelante, mis niños, alimentáos – murmuró la desagradable criatura del techo – No podemos permitir que se sepa de nosotros en el exterior. Todavía no, mis niños…

 

El golpe derribó rápidamente al joven explorador, aunque la muerte no llegó con la misma celeridad…

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Bueno, me estreno en el blog presentando a mis pequeños muertosos para la campaña de La Leyenda de los 4 Lacras. Mi elección en un principio ha sido clara. Condes. ¿Porqué? Porque es lo único que me planteo, porque molan y porque ver las caras del enemigo cuando levantas sopotocientos zombis ya te arregla la tarde.

Para la campaña quería darle un enfoque diferente a mis habituales partidas de torneo con Von Karnstein o Lamia, así que la elección clara era el Clan Strigoi. Quizás uno de los más débiles pero con un trasfondo muy aprovechable.

Un par de cambios, una visita al cajón de restos y un poco de spray verde y voilà, ya tengo preparada la primera remesa de minis. Espero que os gusten.

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Aquí tenemos al General, el Rey Necrófago. Una mini que me encantó cuando la vi y que estoy deseoso de jugar. Tengo que trabajarle una peana más apropiada, pero eso ya será más adelante.

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Junto a él, un número moderado de 50 necrófagos que harán las delicias de niños y mayores. A decir verdad, no creía tener tantos…

De murciégalos va la cosa, y es que con un poco de masilla y alambres me he hecho los enjambres baratunos y decapando los antiguos, he podido aprovechar los más gordotes. Poco más que rascar.

Alada sigue la cosa, y es que en un ejército temático Stigoi no pueden faltar los engéndros vampíricos y la várgola. He retocado una várgola de plástico con las alas que me sobraron de los Ghast. En un principio la quería para representar el poder “vuelo” pero como me lo acaban de capar… en fin, eso no quita que ahora las várgolas sean mucho más chulas que hace un par de meses y vengan genial para flanquear.

Pues eso es todo de momento, espero que en brevas podamos pasar a la segunda fase, con las conversiones del General en Bestial Bulk y una unidad de Ghast que vienen en camino…

¡Por el Rey Necrófago!

 
1 comentario

Publicado por en 16 noviembre, 2016 en 9th Age, La Leyenda de los 4 Lacras

 

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Una respuesta a “En la corte del Rey Necrófago

  1. Nathrill

    17 noviembre, 2016 at 6:54

    Mola, ese es el espíritu. Me encanta la idea de hacer un ejercito tematico, para que encaje mejor en el concepto “esto es porque molamos”.

    Te he editado el principio para que no ocupe tanto. Por lo demas me encanta!

     

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